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¿Por qué debería preocuparme por volver a casa? No es un país extranjero...

Por Martha Denney

 

La gente que ha vivido en el exterior a menudo encuentra que regresar al hogar es más difícil que su adaptación a la cultura extranjera del país donde estuvieron viviendo. ¿Por qué? Nuevamente, las expectativas juegan un rol preponderante. Esperamos tener algunas dificultades cuando vamos a un nuevo lugar, hablamos un idioma distinto, y aprendemos las reglas de una cultura diferente. Pero...¿nuestro hogar? ¡Si a ese lugar ya lo conocemos!
Si bien es cierto que uno puede conocer su país de origen, lo que uno no sabe después de haber estado ausente por determinado tiempo es que uno ha cambiado, y ha tenido experiencias nuevas e interesantes. La gente que se quedó también ha cambiado. A pesar de que la operación de nuestra tía puede no parecer interesante comparada con visitar New York o ver el Grand Canyon, es tan importante para ella como nuestras experiencias lo son para nosotros, y describir nuestras experiencias puede ser tan poco interesante para ella como sus experiencias lo son para nosotros. El mundo puede haber cambiado, pero no se detuvo porque uno estuvo uno, dos, tres años o más lejos de casa.

 

¿Qué puede hacer para prepararse?

He aquí algunas sugerencias de parte de quienes han pasado por la experiencia:
1. Prepárese para un proceso de adaptación. Tómese un tiempo para entender sus sentimientos, y déle tiempo a su familia para lo mismo.

2. "¿Qué está mal en este dibujo?" Use la perspectiva de aquel juego infantil, en donde hay una imagen que parece normal: un árbol con un pájaro; una casa con una puerta y ventanas; etc. Lo que uno encuentra cuando mira con cuidado es que hay un zapato dibujado en el árbol, pero uno no lo puede ver a primera vista, y hay una lámpara en los arbustos que están fuera de la casa. Los objetos están fuera de lugar, pero inteligentemente escondidos.
El ir a casa se puede sentir de la misma manera. Todo se verá y se sentirá familiar, pero uno puede también sentir que hay algo fuera de lugar, que no se puede ver a primera vista. Será de mucha ayuda tomarse su tiempo para analizar nuestros sentimientos y darse cuenta cómo y porqué han cambiado la propia visión del hogar, la familia y la cultura.

3. Tal como cuando uno vino a los Estados Unidos, se estará más conciente de cómo se ve al hogar cuando se regresa. Se tendrá un elevado sentido de esta conciencia que durará sólo un corto período de tiempo. Aprovéchelo para escribir esas percepciones. Más tarde, léalas, y piense por qué se dió cuenta de esas cosas, y cómo sus percepciones han cambiado debido a sus experiencias en otra cultura.

4. Al regresar, los ex-becarios relatan que todos les piden: "Cuéntanos de tu viaje". Luego los escucharán tan sólo por unos minutos, para empezar a contar ellos acerca del nuevo motor que le pusieron a su auto, o acerca de la boda de su prima. Luego de un tiempo, ¡ni siquiera preguntan por el viaje! Aprenda a dar respuestas cortas, focalizándose sólo en una o dos ideas de lo que hizo cuando estuvo en el exterior. Puede desear anotar algunas ideas aún antes de dejar Estados Unidos. Guarde sus largas conversaciones para aquellos que hayan estado en Estados Unidos, o que sean ex-alumnos de su misma institución, o para ayudar a preparar a estudiantes que vayan a viajar a Estados Unidos.

 

Otras ideas

5. Trate de recordar que debe responder sin apresuramientos cuando se reintegre a su trabajo. No trate de cambiar la manera en que se hacen las cosas porque usted dice que "de esta otra manera es mejor". Muestre a los demás que aprecia cómo se hacen las cosas en ese lugar, y cuando se presente la oportunidad integre sus nuevos conocimientos con el sistema de trabajo tradicional. Hay un viejo dicho: "No se puede empujar al río." Trate de ir despacio y con calma.

6. Sea reservado. Dése tiempo para procesar lo que ha aprendido, y piense en el efecto a largo plazo de introducir nuevas manera de hacer las cosas. Lo que funciona en una situación, puede no funcionar en otra. Elija las ideas que funcionen para usted, y descarte las que no sirvan. Pruebe cosas novedosas, ¡pero no inmediatamente!

7. Trate de ser sensible a los sentimientos de otras personas. ¿Realmente es que no están interesados en sus experiencias, o están celosos porque han estado esperando por años una oportunidad semejante?

8. Trate de no idealizar a los Estados Unidos, ni criticar a su propio país, y viceversa. Intente permanecer objetivo. Tenga cuidado con la forma en que expresa sus comentarios y críticas sobre su país. Muchos extranjeros se sorprenden cuando vienen a los Estados Unidos y ven la libertad que tienen los americanos para criticar. No olvide que puede no ser aceptable hacer lo mismo en el país de origen.

9. Debe esperar un tiempo de adaptación. No asuma que porque ahora está en casa los cambios personales por los que ha pasado no le significarán una nueva adaptación. Permanezca flexible y de buen humor, y no trate de hacer demasiadas cosas, demasiado rápido.

10. Encuentre a ex-alumnos, graduados de otras instituciones norteamericanas o de otros países, o norteamericanos con quienes hablar de sus experiencias. Probablemente ellos también verán con mucho agrado la posibilidad de hablar acerca de sus experiencias. Escriba sobre sus ideas y sus sentimientos a un amigo si no encuentra a nadie con quien hablar en el lugar.
       ¡Buena suerte!



Martha A. Denney es Directora de la Office of International Education en Colorado State University y fue Advisory Board member en el Proyecto ASPIRE .
Originalmente publicado en la edición Fall 1993 de ASPIRE Newsletter.
Reproducido con permiso expreso de NAFSA- Association of International Educators


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