![]() mis anfitriones norteamericanos, Dave y Lorene |
Introducción
Durante varios años, había tenido la experiencia de pasar navidad y año nuevo en diferentes lugares del mundo, con gente del lugar, a quienes no necesariamente conocía de antes, y éstas fueron siempre experiencias muy positivas, ya sea desde el punto de vista del intercambio cultural, ya sea desde la perspectiva que otorga el pasar festividades de ese tipo de una manera distinta y original.
Así, en 1993-1994 pasé la navidad y el año nuevo en Puerto Argentino, en las Islas Malvinas (en el Atlántico Sur), rodeado de "Falklanders", marineros rusos, esquiladores neozelandeces, inmigrantes chilenos, y trabajadores de Santa Helena. En 1994-1995 pasé las mismas fiestas en Florencia, Italia, viviendo con una familia italiana, y disfrutando la compañía de gente de Brasil, Alemania y Suiza. Hacia fines de 1998, había estado en Estados Unidos por seis meses. Tenía una beca Fulbright para hacer un MS en Instructional Systems Design en Florida State University. En ningún momento me había preocupado por planear dónde iba a pasar las fiestas, ya que estaba estudiando a pleno, y no me quedaba mucho tiempo para ponerme a pensar que haría durante las vacaciones. Estando en Florida, encontrar un buen lugar para pasar las fiestas no se me presentaba como un gran problema: hay playas, grandes ciudades como Miami y Orlando, cruceros por el Caribe, viajes a Cuba o México, en fin, la oferta es muy amplia. Sin embargo, el no planificar de antemano... fue mi primer error...
La triste realidad
En Estados Unidos prácticamente todo viaje se planifica con bastante anticipación: los pasajes son más baratos si se los adquiere varios meses antes, las reservas en los hoteles se van agotando bastante antes de las vacaciones, la gente hace sus planes, forma sus grupos, y generalmente ya sabe dónde van a pasar sus vacaciones y con quién, con mucho tiempo de anticipación. Mi falta de conocimiento de esta realidad cultural, hizo que dejara todo para último momento...y el resultado fue... la navidad más solitaria de la que tengo memoria.
Me dí cuenta que había algo distinto cuando, unos días antes de navidad, llegué a la noche al estacionamiento de mi departamento... y ví... sólo ocho autos estacionados -en un estacionamiento que normalmente tenía 300 ó 400 autos. Al día siguiente, me dí cuenta que casi todos los inquilinos se habían ido hacia las playas, o a reunirse con sus parientes en otra ciudad, o al Caribe, o quién sabe dónde, y sólo quedábamos unas pocas personas en todo el complejo de departamentos. Para navidad, mi auto era el único en todo el complejo, y probablemente yo era el único que se había quedado a pasar las fiestas en el lugar. La ciudad, normalmente llena de estudiantes, estaba semi-desierta, y las fiestas se pasaron casi sin notarlo... sin nada especial por hacer.
Buscando un destino
Un año después, faltando dos meses para concluir 1999, estaba decidido a no cometer el mismo error. Además, eran las últimas fiestas del siglo XX (según algunos), por lo que debía hacer algo especial.
Revisando anuncios de agencias de viajes, comparando precios y analizando posibilidades, encontré algo que me llamó la atención: Christmas International House. Ofrecían experiencias de "homestay" a estudiantes internacionales que quisieran pasar las fiestas con familias estadounidenses, y tenían programas en diferentes lugares del país.
![]() un negocio en Shipshewanna, IN, con adornos navideños |
Inmediatamente visité su página web (http://www.christmasih.org), para conocer más detalles. CIH solamente cobraba una tarifa mínima, la que cubría los gastos de alimentación y alojamiento en casas de familia o, alternativamente, en alojamientos dependientes de iglesias de diferentes denominaciones, por dos semanas. La idea me pareció muy interesante, el programa parecía bien organizado, y comencé a estudiar las posibles ciudades de destino: Nueva York... Washington... Atlanta ... Shipshewana...¿Shipshe-QUÉ??
Shipshewana, Indiana, es una pequeña localidad de no más de 700 habitantes. ¿Qué es lo que la hace particularmente especial? Está en medio de Amish Country, el segundo mayor asentamiento Amish en los Estados Unidos. Cuando leí ésto, la idea me empezó a entusiasmar. Los Amish son en realidad una rama de la Iglesia Menonita, de la cual tenemos algunas colonias en mi provincia natal de La Pampa, Argentina. La posibilidad de pasar las fiestas en medio de un asentamiento Amish, con gente del lugar que nos abriera las puertas y nos mostrara los lugares a los que sólo acceden ellos, y que nos contaran su historia desde su propio punto de vista, me pareció una oportunidad única. Shipshewanna, ahí vamos...
¿Nieve? ¿Alguien dijo nieve?
![]() mis anfitriones, Dave y Lorene, frente a su casa, con luces y nieve |
¿Buggies en la ruta?
A medida que nos alejábamos de South Bend con destino a Shipshewana, comenzamos a ver uno de los medios de transporte
![]() manejando un "buggy" Amish tradicional |
La parte delantera de los buggies es una especie de ventana, que puede bajarse en el verano, y puede subirse durante el invierno, para protegerse del viento y la nieve. En este último caso, hay dos orificios por donde se pasan las riendas, para que el conductor pueda manejar, aun con el frente cerrado.
En general, los Amish comienzan a manejar buggies a los seis o siete años, y muchos de ellos, cuando comienzan a asistir a la escuela, van con sus propios buggies.
Menonitas y Amish
Ya iniciado el programa de actividades, los organizadores nos contaron la historia de su comunidad.
![]() buggies circulando al atardecer entre asentamientos Amish |
Los Amish viven en casas tradicionales, vistiendo al mismo estilo que vestían sus ancestros de hace cientos de años, y no poseen electricidad ni agua corriente. Obtienen el agua de bombas manuales,
![]() una reunión familiar con Amish moderados, Amish tradicionales, y Menonitas |
Los Menonitas, en tanto, se han modernizado al punto que tienen autos, electricidad, visten como cualquier otro estadounidense, asisten a las mismas escuelas, y están plenamente integrados a la sociedad norteamericana. Ben y Arlene, nuestros anfitriones del programa Christmas International House, habían pertenecido inicialmente a los Amish, pero de pequeños sus familias se habían cambiado a la iglesia "Beachy" (que son Amish moderados, más integrados a la vida moderna), para luego pasar a la iglesia Menonita, completando así su integración al estilo de vida actual.
El programa de actividades
Los organizadores locales, miembros de Shore Mennonite Church, habían preparado un programa muy completo, que nos llevó a todos los rincones de Amish country, y aún más, con una visita guiada a la universidad de Notre Dame, en South Bend, Indiana. Entre tantas actividades, que incluyeron una cena internacional, una fiesta de año nuevo para recibir el 2000, y varias otras, hubo dos que se destacaron por ser algo que difícilmente se pueda encontrar en otro lugar:
![]() nuestra caravana de buggies, conducida por estudiantes internacionales |
Una de las tardes fue dedicada a aprender a manejar buggies. Algunos jóvenes Amish prepararon varios buggies, y nos llevaron a recorrer la zona, al tiempo que nos turnábamos para manejar. Todo el grupo de estudiantes internacionales disfrutó esta actividad, ya sea manejando, ya sea divirtiéndose con los errores cometidos por quienes estaban aprendiendo. Tanto Amish como Menonitas se esforzaron por hacernos pasar una tarde original, plagada de situaciones divertidas y anecdóticas.
![]() alumnos Amish y Menonitas en una escuela en Topeka, con un árbol navideño en su aula |
En dos días diferentes, nuestros anfitriones nos llevaron a dos escuelas locales: una estaba ubicada en Indian Trail, y era una escuela puramente Amish, al estilo tradicional, lo cual fue una experiencia única. Fue como retroceder en el tiempo, y visitar una escuela de principios de siglo, con los mismos bancos, la misma vestimenta, la misma edificación de aquella época. La otra escuela, moderna e integrada al sistema escolar estatal, estaba en Topeka, y allí pudimos ver alumnos Amish y Menonitas estudiando juntos, cantando canciones navideñas en su último día de clases antes de las fiestas. El relato de cada una de las dos visitas daría para varias páginas y al menos una docena de fotografías...
Los anfitriones
![]() una mesa tradicional con dulces, frutas secas, nueces, y otros dulces navideños |
Consideraciones finales
Encontrar el programa Christmas International House fue algo muy provechoso en cuanto a la posibilidad de intercambios y experiencias culturales que el mismo ofrece. La oportunidad de vivir estas fiestas desde la perspectiva local (aun cuando sea un grupo muy específico dentro de la cultura local) fue una experiencia única. El programa colmó mis expectativas, y el resultado fue más que aceptable. Desde la cordialidad de los anfitriones, hasta las actividades organizadas, todo se conjugó para ofrecernos a nosotros, el grupo de estudiantes internacionales, la oportunidad de pasar una "navidad blanca", rodeados de rostros amigables que nos hicieron sentir "at home".
Definitivamente, volvería a repetir la experiencia en el futuro, y recomendaría a otros estudiantes internacionales que se pusieran en contacto con los coordinadores del programa, para eventualmente participar del mismo. Puede llegar a ser una experiencia inolvidable, única y original.
Roberto -
Febrero 2000
Datos en caso de querer contactarse:
Autor: Roberto G.Pérez Galluccio
Lugar de origen: Santa Rosa, La Pampa, Argentina
Programa: Master of Science in Instructional Systems Design
Universidad: Florida State University , en Tallahassee, Florida,
USA
E-mail: rgpg@technologist.com
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